Revista
Latinoamericana de
Recreación

ISSN: 2027-7385
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REALIDADES Y RETOS DE LA RECREACIÓN EN CUBA PARA LA JUVENTUD: UNA
CONTRIBUCIÓN AL DEBATE DESDE LA CIUDAD DE MATANZAS
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Resumen:
Con el triunfo de la Revolución cubana, el primero de enero de 1959, la recreación se convirtió en un derecho para toda la sociedad. A través de distintos organismos del Estado y su política cultural, se fueron potenciando opciones recreativas para contribuir al enriquecimiento físico, intelectual y espiritual del ciudadano. Sin embargo, en la actualidad, el sector juvenil es uno de los más insatisfechos en cuanto al tema de la recreación. El presente artículo valora los resultados parciales de un proceso investigativo y presenta una serie de reflexiones alrededor del estado actual de la recreación, de las tendencias y reclamos de la juventud, especificando en el contexto matancero. Se toman como base diversas investigaciones científicas desarrolladas por centros de estudios y otras instituciones. Se plantean retos como educar la cultura del tiempo libre y desarrollar proyectos socioculturales que contribuyan a la gestación de nuevos significados en torno a la recreación, de acuerdo a los preceptos del proyecto social cubano.


Palabras Clave:
cultura, recreación, juventud, proyectos socioculturales
.


Abstract:

With the triumph of the Cuban revolution on January 1, 1959, recreation became right for the
whole population and from then on State agencies have contributed recreational options for the physical,
intellectual, cultural and spiritual wellbeing of Cuban citizens. However, today the Cuban youth is still
unsatisfied with their recreational options. The present paper introduces a number of reflections on the
present state of recreation as well as on the demands and grievances of young people in this regard in the
City of Matanzas, on the bases of having analyzed a number of scientific researches carried out in this regard
by various institutions. The challenges posed to the use of free time and to the development of socio cultural projects that may add new meanings to recreation, according with the precepts of the Cuban social project, are also discussed.

Key Words: culture, recreation, youth, socio-cultural projects.

DATOS BIOGRÁFICOS
Candidata a Máster en Educación Superior y especialista en Estudios Socioculturales, por la Universidad de Matanzas, Cuba. Licenciada en Estudios Socioculturales. Profesora de Investigación Sociocultural del Departamento de Estudios Socioculturales y Psicología de la Universidad de Matanzas, Cuba.
Correo electrónico: yacelin.vazquez@umcc.cu
Candidata a Doctora en Ciencias de la Educación Superior. Máster en Desarrollo Comunitario, por la Universidad Central de Las Villas, Cuba. Licenciada en Historia del Arte. Profesora de Metodología y Práctica
del Trabajo Sociocultural Comunitario del Departamento de Estudios Socioculturales y Psicología de la
Universidad de Matanzas, Cuba.
Correo electrónico: zaida.savournin@umcc.cu, zsavournin@gmail.com

En Cuba la discusión y el debate científico en torno al tema de la recreación afortunadamente tiene cada vez mayor alcance y profundidad, ya que es reconocida como una necesidad básica humana y como un recurso para facilitar procesos de cambio y orientar a la sociedad hacia sistemas de relaciones más armónicas, que propicien un estilo de vida saludable. En el ámbito nacional existen diferentes autores que han realizado aportes conceptuales en torno a este término, entre los que se encuentra Ramón Moreira Barahona, profesor del Departamento de Recreación y Turismo del Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo”, quien en el año 1977, conceptualizó la recreación como fenómeno sociocultural, argumentando que se trata de un fenómeno social que solo tiene existencia en la comunidad humana, es realizada por los hombres que viven en la sociedad y se rige por las leyes del desarrollo social, que ha esclarecido el materialismo histórico. También la concibe como un fenómeno cultural, teniendo en cuenta que el contenido de la recreación está representado por formas culturales diversas (Moreira citado por: Pérez, 2010). Lo distintivo en su propuesta radica en resaltar el estrecho vínculo de la recreación con la cultura y las leyes del desarrollo social.


Más adelante el especialista Aldo Pérez, toma en consideración importantes principios como la voluntariedad, la obtención de placer y el enriquecimiento integral, al concebir la recreación como “el conjunto de fenómenos y relaciones que surgen en el proceso de aprovechamiento del tiempo libre mediante la actividad recreativa terapéutica, profiláctica, cognoscitiva, deportiva o artística cultural, sin que para ello sea necesario una compulsión externa, y mediante las cuales se obtiene felicidad, satisfacción inmediata y desarrollo de la personalidad” (Pérez, 2010, 15).


La socióloga Aramilka Jiménez, investigadora del Centro de Estudios Sobre la Juventud, a partir de una compilación de estudios sobre este tema en Cuba, aportó una definición de recreación sana, culta y útil, de gran importancia para esta reflexión. Esta plantea que: “es un tipo de actividad placentera que desarrolla el sujeto en su tiempo libre, de acuerdo con sus intereses y voluntad personal, que no representa un perjuicio para la sociedad, ni para el individuo y que le aporta un saber en torno a cualquier esfera del conocimiento para contribuir a un desarrollo armónico de su personalidad y convertirlo en un ser humano más apto física e intelectualmente. Dicha actividad es propicia para el desarrollo de las relaciones interpersonales y para cultivar los mejores valores humanos” (Guerrero, Santillano y Jiménez, 2007: 128).


Este enfoque de recreación es el que se asume en la investigación, ya que se trata de una concepción completa del fenómeno recreativo, que refleja su utilidad social e individual y que responde a las intenciones y proyecciones institucionales actuales, a escala nacional. Hoy los estudios socioculturales sobre las prácticas recreativas de los diversos grupos poblacionales, constituyen demandas esenciales para trazar políticas que favorezcan dicha esfera de la vida social y desarrollar acciones concretas que promuevan formas o alternativas recreativas con los mejores contenidos posibles. Un requisito indispensable para estos estudios es entender que el concepto de cultura es amplio, que incluye las formas, cambiantes evidentemente, en que el hombre vive y se desarrolla, y también la manera en que este se recrea, en diálogo con la sociedad.


La cultura, según la psicóloga e investigadora cubana Carolina de la Torre (2005), además de vincularse con las manifestaciones artísticas, los medios de difusión masiva, los exponentes populares y tradicionales así como los deportes; es acumulación de conocimientos, ampliación de horizontes, incorporación de códigos y mensajes que le permiten al hombre alejarse cada vez más de la condición primitiva y natural, e ir adquiriendo patrones en sociedad; y como tal, es muy diversa.


Los hombres producen cultura y también son productos de la misma, como seres humanos desarrollados. Las prácticas recreativas, por tanto, constituyen también un producto de la cultura, creadas por las personas que viviendo conjuntamente, en determinado contexto, situación y época, desarrollan formas de divertirse, distraerse, entretenerse y también de superarse intelectualmente.


Como todo fenómeno sociocultural, las prácticas recreativas también tienen una caducidad histórica. Por ejemplo, Cuba heredó del capitalismo, durante el período de la colonia y la pseudo-república prácticas recreativas que hoy son culturalmente criticables como las peleas de gallos, las carreras de perros y de caballos.


Es cierto que a una persona la puede recrear algo que a otra no le gusta o no le resulta atractivo, pero como vivimos y nos desarrollamos socialmente, en una cultura determinada, dicho contexto cultural debe entonces fomentar o estimular valores en esa cultura, mediante determinadas formas o propuestas recreativas.


Desde el triunfo de la Revolución Cubana, en el año 1959, la recreación se basa en los principios del socialismo. Para Cuba es muy importante contar con una clara voluntad política en cuanto a recreación ya que el país se encuentra sometido a la influencia de modelos hegemónicos culturales e informativos, a los que se unen planes de subversión contra la Revolución, dirigidos fundamentalmente a los jóvenes. Su modelo de recreación aboga por contribuir, desde la cultura, al perfeccionamiento de los miembros de la sociedad, donde lo que se distinga no sea la posesión material, sino la riqueza de conocimientos, la cultura
general, la sensibilidad ante los problemas que existen en la realidad.


Se cuenta para alcanzar sus objetivos con el apoyo de organizaciones políticas como la Unión de Jóvenes Comunistas y con un sistema que incluye una amplia red de instituciones culturales, deportivas, educacionales, de incidencia nacional, provincial y municipal, las cuales brindan servicios y desarrollan un conjunto importante de programas y proyectos, que devienen en opciones recreativas.


Son evidentes los esfuerzos que realiza la Dirección Nacional de Recreación por lograr la excelencia de la recreación en la población; sin embargo, aún no se logran alcanzar los niveles de incorporación esperados por parte de la comunidad cubana a dichas actividades. En todo esto inciden diversos factores que van desde la calidad del proceso de planificación, divulgación y desarrollo por parte de los especialistas, hasta el recrudecimiento del período especial y del bloqueo norteamericano, traducido en la carencia de medios, recursos e instalaciones, ya sea por imposibilidad de comprarlos, construirlos o por deterioro de innumerables gimnasios, piscinas públicas, complejos deportivos, casas de cultura, cines, entre otros.


Evidentemente las capitales de provincias, son más favorecidas en este sentido, cuentan con más instalaciones y servicios para la recreación de la población, y aun así no siempre se satisfacen todas las expectativas (González, 2013). Por lo general, en los diferentes territorios, las comunidades no siempre disponen de instalaciones recreativas para el uso masivo de la población. En algunos casos, la planificación de las actividades que se ofertan son limitadas y con frecuencia éstas no responden totalmente a los intereses de los participantes.


En particular se le presta mucha atención a la ocupación del tiempo libre de las nuevas generaciones, ya que se encuentran en proceso de construcción y configuración de identidades culturales, y en esencia, de desarrollo de la personalidad. Muchas veces, producto de la influencia negativa de la familia y la comunidad, estos adquieren elementos de estilos de vida no saludables, tales como el pésimo gusto y la seudocultura, las conductas marginales, las actitudes violentas, el consumo de drogas y bebidas alcohólicas. Para ello hace falta cultivar la capacidad de diálogo entre la familia, la comunidad, las instituciones, tanto culturales como educativas, y los medios de comunicación.


De esta forma, el constante afán del Estado cubano está encaminado a la estimulación de los jóvenes en materia cultural y educativa, a través de diferentes programas y proyectos, con el interés de hacerlos partícipes en la gesta que el pueblo libra, permitiéndoles, desde su ubicación geográfica, brindar su apoyo al proceso revolucionario. A su vez contribuye a su superación personal y profesional, lo que representa un vivo exponente de esta política cultural.


Con el objetivo de contrarrestar las consecuencias negativas del fenómeno de la globalización, el cual promueve patrones culturales contrarios a los de la sociedad cubana, tales como el consumismo y el hedonismo, se pretende a nivel institucional, programar actividades de acuerdo a las preferencias e intereses de los jóvenes, que combinen la diversión con el aprendizaje y elementos importantes de la idiosincrasia nacional. A las instituciones se les exige como parte de su estrategia de trabajo en aras de contribuir al enriquecimiento espiritual, la promoción de los auténticos valores de la cultura cubana y lo mejor de la cultura universal.


Con el objetivo de favorecer el sector de la recreación en el país, éste ha sido asumido como objeto de estudio durante décadas. El Centro de Estudios Sobre la Juventud, es una de las instituciones cubanas que cuenta con una importante trayectoria y sistematicidad en el estudio de la recreación y el tiempo libre. Por ejemplo, en la década del 80, la socióloga cubana Lourdes Fernández, como parte de su estudio “El Tiempo Libre de la juventud en Cuba” (1987), afirmó la limitada variedad de actividades recreativas que realizaba la juventud del momento.

En este sentido no se puede dejar de mencionar los resultados investigativos alcanzados por los especialistas cubanos Rolando Zamora y Maritza García (1988), sobre el tiempo libre y la recreación, desde el Instituto Cubano de Investigación y Orientación de la Demanda Interna, demostrando la tendencia de la juventud de recrearse mayoritariamente en espacios fuera del hogar.


Otro ejemplo lo constituye “El informe sobre recreación en Ciudad de La Habana”, realizado por los investigadores Mayrelis Carreño y René León, en el año 2001. Sus resultados contemplaron un conjunto importante de opiniones en cuanto a la recreación y confirmaron que no basta con proyectar una política estatal determinada para que las propuestas recreativas funcionen; sino que esto depende de los gustos, disposiciones, necesidades, actitudes e intereses particulares de los individuos hacia la actividad.


Específicamente en la provincia de Matanzas, que es el contexto de análisis en esta reflexión, se han llevado a cabo investigaciones al respecto, tales como el “Estudio del sistema de la cultura del tiempo libre en la provincia de Matanzas” (1992), de Roberto Roque y otros investigadores del Instituto Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello” y del Departamento de Investigación y Desarrollo de la Dirección Provincial de Cultura de Matanzas. También como parte de ese trabajo está el tema: “Utilización y eficacia de las instituciones e instalaciones para el empleo del tiempo libre en el municipio de Matanzas” (1992), realizada por la psicóloga Ana María Peña. Estas investigaciones constataron que los porcentajes más elevados de insatisfacción con las actividades culturales, se correspondían con los jóvenes comprendidos entre los 17-30 años de edad. En el año 1998, la investigadora Laydis L. Daniel Santana ante una necesidad de la Dirección Provincial de Cultura, desarrolló una investigación sobre la satisfacción de los jóvenes con la oferta cultural en los municipios Matanzas y Cárdenas. Entre sus resultados, se confirmó que la mayoría no está satisfecha con las opciones que brindan las instituciones culturales de su territorio y que existen demandas de actividades que no sólo se relacionan con lo artístico y literario, sino también con fines recreativos y deportivos.


Desde la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos”, se ha contribuido a la creación de un sistema de información y conocimientos sobre esta temática, a partir de investigaciones como: “Análisis de la Gestión de Ocio para el segmento juvenil de la Ciudad de Matanzas” (Diéguez, 2003); “Las actividades físico-recreativas de aventuras vinculadas a la naturaleza, en el área protegida del Valle del Río Canímar” (Rodríguez, 2004); “Las formas o alternativas recreativas gestadas desde la participación de los jóvenes del barrio La Raspadora del Municipio Matanzas” (García, 2006); “Los estilos de vida del joven matancero desde el significado de las actividades del tiempo libre” (Vázquez, 2007).


Además se han realizado sondeos de opinión sobre la recreación por parte de organismos, instituciones y la Editora Girón de Matanzas, que reafirman la vigencia del tema como una problemática, así como la tendencia a la crítica al abordarla. Al tratar este tema en el contexto matancero, se destaca el hecho de que dicha ciudad reúne importantes centros culturales, deportivos y recreativos; pero entre sus peculiaridades se encuentra el hecho de estar ubicada geográficamente en una zona cercana a la capital del país, así como al polo turístico de Varadero, lo que repercute en su propio desarrollo económico, social y cultural, no siempre en el sentido más positivo, si se tiene en cuenta que en La Habana y en Varadero se ubican importantes centros culturales y recreativos, quedando Matanzas en ese estadío intermedio.


Tampoco es posible obviar, que a pesar de los esfuerzos que se realizan, a una gran parte de las ofertas turísticas que se brindan están enmarcadas en el turismo de sol y playa, o en aquellas que no promueven suficientemente los valores culturales, lo que repercute en los patrones de recreación y utilización del tiempo libre de la juventud matancera. En la investigación realizada acerca de las tendencias y demandas recreativas de la juventud en diferentes barrios de la ciudad de Matanzas, la postura metodológica empleada fue la cualitativa, a partir de un estudio de caso (Vázquez y Savournin, 2013). Esta permitió superar los tradicionales análisis cuantitativos con que se ha estudiado el tema y obtener una información más profunda y rica. Como técnica de recopilación de información se utilizó la entrevista grupal, de carácter semi-estructurado, caracterizada por su flexibilidad y por permitir la obtención de opiniones y criterios de cada uno de los jóvenes estudiados, en relación con la recreación.


Con el apoyo de estudiantes de la carrera de Licenciatura en Estudios Socioculturales de la Universidad de Matanzas, se logró abarcar una muestra de 171 jóvenes pertenecientes a los grupos etáreos (10-14 y 15 - 24 años de edad).

Los resultados parciales de esta investigación, permitieron comprobar que la concepción de tiempo libre, recreación y actividades culturales de la juventud matancera es reducida. La práctica recreativa de la juventud no ha variado en su esencia, continúa siendo pobre, a pesar de las investigaciones, de los esfuerzos de las instituciones y de distintos proyectos que se desarrollan en algunos barrios de la ciudad. Ello convoca a los estudiosos del tema y actores sociales pertinentes, hacia una nueva área de actuación.


Las actividades recreativas más comunes que realizan los jóvenes comprendidos entre los 10 y 14 años de edad, son: practicar deportes en la cuadra, ver la televisión, sobre todo, películas, series y novelas, jugar en la computadora y escuchar música. Sobresale la preferencia por las actividades físicas y de esparcimiento como ir a la playa, campismos y excursiones, las cuales suponen un gasto de energía, estar acompañados de amigos y tener independencia de los padres, cuestiones estas que adquieren gran importancia en este período de la vida. Entre los reclamos de este sector poblacional para facilitar su recreación se encuentran: la necesidad de que los padres dediquen tiempo para que los hijos lleven a vías de hecho actividades que desean, así como la necesidad de instalaciones, áreas deportivas y actividades en los barrios realizadas por el Instituto Nacional de Deporte y Recreación (INDER).


Hay cierta tendencia a considerar, sobre todo por los jóvenes comprendidos entre los 15 y 24 años de edad, que el disfrutar de una instalación recreativa nocturna como la discoteca “La Salsa” y el cabaret “Tropicana” en Matanzas o “La Rumba” en Varadero, es lo que puede proporcionar una buena recreación. También ocupar el tiempo libre en actividades festivas de índole popular, donde ver a mucha gente, ingerir bebidas alcohólicas y bailar, se convierten en el único objetivo fundamental de la recreación. En este sentido, sobresalen las plazas “El Tenis” y “La Tisana”.


Generalmente los significados atribuidos a estas prácticas son un reflejo de intereses limitados, que responden a necesidades de diversión, entretenimiento, con pasarla bien y desconectar, aspectos estos que indiscutiblemente forman parte del contenido de las actividades del tiempo libre. Sin embargo, el reto en este sentido no consiste en imponer, pero sí en promover actividades con contenidos cada vez más ricos, en aras también de fomentar un espectro de preferencias más amplio para la recreación.


Existen otros jóvenes, aunque en menor medida, que se muestran insatisfechos con las opciones recreativas existentes y reclaman la necesidad de espacios para escuchar otro tipo de música, que no sea reguetón ni de otros géneros populares bailables. En este sentido, añoran opciones que han dejado de existir, como una peña que se realizaba en la Asociación Cubana de Artistas Artesanos en la ciudad, en la que se disfrutaba de la buena trova y a un precio asequible.


No cabe la menor duda de que son variadas las formas recreativas que pueden generar valores culturales diversos, pero en ocasiones el joven no cuenta con la opción, no la asume como tal, o no la elige por desconocimiento. La gestión de las instituciones culturales es insuficiente con respecto a las opciones que se les brinda en la localidad. Las dificultades con el transporte, la escasa divulgación, los elevados precios, la poca variedad de opciones, la existencia de instituciones emblemáticas cerradas por reparación, como el teatro Sauto, Monumento Nacional, son factores objetivos que influyen en que muchos jóvenes comprendidos entre los 15 y 24 años de edad, se resignen a una elección recreativa hogareña o se inclinen hacia opciones recreativas, que en muchos casos, no están acordes con su edad, ni con su poder adquisitivo.


Entre los reclamos de este sector poblacional se distingue que tienden a comparar la ciudad de Matanzas con Varadero y Ciudad de La Habana, destacando la existencia de innumerables opciones recreativas en estos últimos, que le dan una vida nocturna activa, aspecto este que en Matanzas ha ido en detrimento, a tal punto que sea reconocida popularmente, como una ciudad dormida.


Los aspectos señalados demuestran que el asunto de la diversidad de ofertas para la recreación, en Matanzas, sigue estando pendiente. Los esfuerzos gubernamentales aun no satisfacen las necesidades recreativas. Por todo lo anterior, es preciso prestar mucha atención a la recreación. Se debe elevar la preparación de los directivos de las instituciones, de los gestores de la recreación, de los programadores y promotores culturales. Es preciso redefinir los canales de difusión y promoción de las actividades; establecer mecanismos de valoración y evaluación permanentes para la corrección y adecuación de las actividades programadas que permitan su seguimiento en el tiempo y su concordancia con las tradiciones, los valores culturales característicos de la ciudad y con los objetivos y demandas juveniles (con los gustos,
preferencias, intereses, necesidades y posibilidades, pues en la base de estos aspectos subyacen elementos definitorios como las condiciones de existencia de cada grupo social, las cuales imponen un modo de elegir sus formas de recreación). Los estudiosos de la recreación tienen el reto de producir nuevos conocimientos en torno a las problemáticas que están incidiendo en la recreación y esos conocimientos están llamados a convertirse en el sustento teórico metodológico para que los decisores diseñen estrategias recreativas cada vez más efectivas.


Ante una juventud ávida de recreación, es preciso la búsqueda de alternativas comunitarias o barriales, sobre todo, en los lugares más alejados del centro de la ciudad, a partir del aprovechamiento de sus potencialidades, características del lugar y el apoyo de los Órganos Locales del Poder Popular y otras entidades territoriales. Una ruta importante en este sentido, lo constituye la generación de proyectos socioculturales que promuevan una recreación que tenga como centro a la cultura en su sentido amplio y que les de participación a los jóvenes, para que de receptores se conviertan también en creadores de formas o alternativas recreativas enriquecedoras, que promuevan valores culturales que tengan que ver con el aumento del conocimiento, con ser mejores personas, más cultas, más cooperativas, con desarrollar habilidades, estimular la creatividad, aumentar la capacidad de imaginación, la cultura del debate, la transmisión y recepción de mensajes que puedan ser utilizados socialmente.


De cualquier manera, se considera que ninguno de los retos anteriores es suficiente si no se logra preparar a la juventud para el disfrute de una recreación sana, culta y útil. Urge por tanto, revitalizar el trabajo de educación en y para el tiempo libre, con la participación de la familia, la escuela, la comunidad, los medios de comunicación y las instituciones que de una forma u otra, pueden contribuir a la cultura del tiempo libre de la juventud, a la orientación hacia formas de utilización más cultas y formar nuevos gustos, nuevos intereses y hábitos recreativos que desarrollen el intelecto y la personalidad.

Referencias Bibliográficas

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Zamora, R. y García, M. (1988). Sociología del tiempo libre y consumo de la población. Ciudad de La Habana: Editorial Ciencias Sociales.

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portada
Contra-portada
Yacelin Vázquez Falcón
Zaida Ysis Savournin González