Revista
Latinoamericana de
Recreación

ISSN: 2027-7385
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El campo de la recreación como un modelo de justicia social: una mirada a la experiencia
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Esperanza Osorio Correa

Recibido Marzo 28 de 2011
Aprobado Junio 2 de 2011
Resumen: Este artículo, producto de un proceso de investigación iniciado en el año 2009, intenta un acercamiento a las dinámicas de un campo social de primer orden: LA RECREACIÓN, entendida como dimensión humana y forma institucionalizada de un conjunto de prácticas sociales que inciden en el desarrollo social. A partir de los postulados teóricos y del corpus conceptual de uno de los representantes del constructivismo-estructural, Pierre Bourdieu, que comprende la realidad social como forma relacional-compleja, intersubjetiva y objetivada en tanto realidades concretas, a  través de un conjunto de instituciones que imponen e imparten  las reglas del “campo”, esta investigación da cuenta de las apuestas, los desarrollos metodológicos y los aportes al campo de la recreación, desde un lugar concreto: FUNLIBRE. El resultado del análisis muestra una lógica de avance diversa y en permanente movimiento, que testifica una tendencia de posicionamiento del campo hacia la autonomía, como política pública social y académica, pero principalmente con un papel mediador en procesos de desarrollo y cambio social.

Palabras clave: Campo, recreación, campo educativo

THE RECREATION AREA AS A MODEL FOR SOCIAL JUSTICE: A LOOK AT THE EXPERIENCE

Abstract:
This article, the product of a research process started in 2009, an approach to the dynamics of a major social field: RECREATION, understood as human and institutionalized form of a set of social practices that affect the development social. From the theoretical and conceptual corpus of one of the representatives of constructivism-structural, Pierre Bourdieu, including social reality-relational form complex interactions and objectified as concrete realities, through a set of institutions imposed and teach the rules of the "field", this research gives an account of the bets, the methodological developments and contributions to the field of recreation, from a particular place: FUNLIBRE. The test result shows a different development logic and in constant motion, which testifies to a trend of positioning the country to the autonomy, academic and social policy, but mainly with a mediating role in development processes and social change.


Keywords: Field, recreation, education
Información Biográfica

Psicóloga, Especialista en Gerencia Social, Maestría en Desarrollo Social y Educativo, Estudiante Doctorado Conocimiento y Cultura en América Latina. Directora Ejecutiva Nacional y Directora Centro de Investigaciones Fundación Colombiana de Tiempo Libre y Recreación.
Correo electrónico:
espeosorio@funlibre.org
Trabajar la recreación y el ocio en una organización privada sin ánimo de lucro, obliga a problematizar el papel del ocio en la sociedad y trascender las preguntas comunes sobre su definición, o consideración como una “libre elección de los sujetos”. Esta situación marca de manera significativa la aproximación teórica y práctica, en la medida que debe recurrir a las explicaciones del campo mismo, pero también consultar el contexto. Moverse en el mundo real, con emociones, cuerpos, discriminación e inequidad, fuerzas sociales y económicas en conflicto y en un espacio de movilidad continua, conduce a la construcción de discursos y particularidades que son percibidas en ocasiones como lenguajes “poco académicos” y por tanto desconocedores de  los presupuestos “esenciales o puristas” del ocio y la recreación.

Esta tendencia a contextualizar el ocio y la recreación en la vida real de las sociedades, es decir, a relacionarlos con el género, la clase, la región, la religión, la diversidad cultural, las dimensiones de poder y la discriminación, se presenta con un especial énfasis en los países de América Latina. Esto evidencia que las decisiones sobre las prácticas de ocio y recreación, no son meramente un asunto individual y de libre elección, sino un fenómeno situado en una sociedad permeada por el conflicto y la tensión entre dinámicas de fuerzas sociales, económicas, culturales y de poder.

En este contexto, la mirada a la construcción de un enfoque y sus prácticas a través del análisis de un caso particular, está atravesada tanto por los prejuicios, como por el intento de una mirada crítica que permita avanzar en el círculo hermenéutico de la comprensión, en un esfuerzo por superar o por lo menos transformar prejuicios en argumentos. Búsqueda en permanente movimiento que se orienta a encontrar estrategias pertinentes a nuestro contexto, paralelamente a la construcción del campo.

Postura metodológica

El objeto de análisis -la experiencia de Funlibre como parte del campo de la recreación- se asume teniendo en cuenta la pertenencia de la organización y sus actores a un sistema de usos sociales, una cultura y unas instituciones. Como sujeto del análisis, parto desde mis propios prejuicios y sesgos, no siempre auto reconocible, hacia la construcción de lo que podríamos llamar una labor de auto comprensión, ya que en FUNLIBRE he vivido parte de mi mundo laboral, profesional y existencial.

Por lo tanto, intentaré no caer, en lo que señala Gadamer (1997) acerca de la ingenuidad de pretender que objetivar la estructura, contenidos y procesos de la experiencia, es condición suficiente para la exhaustividad y la comprensión. Por el contrario, el análisis implica mirarme “dentro de” y tomar conciencia de los límites  que me impiden asumir una posición que separe sujeto y objeto de análisis, más aun teniendo en cuenta  lo que ha significado el estar dentro del campo desde una experiencia singular, que ha afectado de diversas maneras a los innumerables actores que han hecho parte de ella.

Gadamer (1997) con el aporte de Dilthey, afirma que todos los eventos pretéritos son efectos del espíritu humano, en cuyas estructuras y capacidades participa el intérprete: “El sujeto que comprende, entonces, no es concebido al modo fenomenológico como una conciencia pura, aséptica y neutral, sino como una conciencia que es afectada por una experiencia vital común a lo que subyace en la historia, o en el texto, y que es expresada en su logos vivencial”.

Dos preguntas nos guiaron en el proceso investigativo: I) ¿Cuáles son los programas que han determinado la construcción del enfoque de recreación? y, II) ¿A partir de qué enfoques conceptuales y metodológicos, la Fundación  aporta en la construcción del campo de la recreación, como institución objetivada y como práctica subjetivada, lo que equivale a la tensión entre  Estructura y Acción?

Para el desarrollo metodológico se tomó como punto de partida la trayectoria de la Fundación, desde su creación en 1988 hasta el año 2010. Periodo durante el cual hemos pasado por cinco períodos presidenciales, hemos vivido el conflicto armado, los procesos de reinserción y la política de seguridad democrática, y el fortalecimiento del modelo neoliberal, sólo por mencionar algunos aspectos, además de movimientos permanentes, nuevas orientaciones de política pública y el surgimiento en el campo de la recreación de diversos actores y tendencias.

El proceso metodológico, ha involucrado diferentes momentos que han implicado el desarrollo de otras investigaciones como revisión a los textos escritos (Investigaciones, informes, cartillas), el material gráfico, y la recuperación de experiencias de diferentes miembros de la Fundación. Se realiza principalmente análisis de contenido, categorizaciones y lecturas críticas de los documentos.

La teoría del campo como referente para el análisis

Bourdieu, como académico, nos ofrece los marcos analíticos para abordar el tema de la recreación desde una perspectiva que intenta romper con el dualismo existente entre el fisicalismo objetivista sin sujeto y el subjetivismo fenomenológico sin estructura. Me propongo aplicar sus planteamientos a nuestras realidades y nuestros tiempos. Aunque su teoría fue construida desde otros contextos, aporta elementos para el análisis,  que nos ayudan en la tarea de ser más próximos como sujetos, en el esfuerzo de objetivación que se propone esta investigación.

La recreación vista como institución, como proceso social y fenómeno individual, está situada históricamente, lo que la hace diversa y conflictiva en función de los esquemas de percepción y clasificación que respaldan los habitus que están soportados, para el caso de nuestro país, en realidades cultural y socialmente diversas que construyen subjetividades que se incorporan de manera particular en nuestras regiones. Más allá de la moda, las prácticas del campo, son en sí mismas una representación del complejo tejido social del país y participan de los procesos de producción y reproducción del orden social.

Sí bien, Pierre Bourdieu admite la existencia de estructuras objetivas, independientes de la consciencia y de la voluntad de los agentes sociales, en su opinión, la acción concreta incluye la contingencia, la improvisación o la innovación a cargo del sujeto. Como plantea Bourdieu (1985), en el campo social se enfrentan y confrontan fuerzas en relación con los medios y fines diferenciados; así, los diferentes agentes (Cajas de compensación familiar, instituciones del sector público, sistema de parques -privado y público-, empresa privada, academia, organizaciones sin ánimo de lucro, organizaciones sociales de base) ocupan y distribuyen sus posiciones en función del capital que poseen y su cercanía o no con dos tendencias: La recreación como un modelo de negocios, o como un modelo de justicia social.

Aquellos que asumen la recreación como un modelo de negocios, se diferencian del segundo, por su disposición a prácticas influenciadas por la sociedad de consumo y la moda, lo que requiere un mayor capital económico, y donde el nivel de participación del sujeto es mínimo, dado que juega un papel más de espectador que de protagonista de su propia vivencia.

En el segundo caso, la recreación como un modelo de justicia social, el capital simbólico está asociado al reconocimiento del campo y sus prácticas como mediador de procesos de desarrollo humano, de cambio social y de resistencia al sistema. Se sustenta en una mirada crítica a la recreación y a la sociedad, y del lugar que esta ocupa en la vida de los seres humanos. En este caso, las personas se asumen como participantes y las  prácticas están orientadas a crear condiciones y contextos que posibiliten la construcción de sujetos críticos frente a su propuesta recreativa y a la sociedad como un todo. En esta tendencia el interés por los problemas sociales es el que orienta conceptos y prácticas, posición donde se ha ubicado el enfoque de la Fundación desde sus inicios.

La concepción de la recreación como modelo de justicia social, está sometida a las tensiones que se presentan en relación con el poder, la política, y una distribución desigual del capital cultural y capital económico. Un ejemplo de ello, es la evidencia  de cómo el estamento político y de poder nacional o internacional genera una adhesión dóxica, particularmente en su relación con el campo del deporte. Poder económico y político que se refleja incluso en los marcos de referencia que plantean organismos internacionales y que se apropian como “decreto” sin mediar discusiones situadas en realidades particulares.

Las desigualdades en la distribución del capital económico y político, plantean distancias que no son ingenuas, que se derivan de enfoques de desarrollo de ciudad, de competitividad  y que  se concretan en las relaciones del campo.

En este entramado de relaciones y tensiones complejas, y en la perspectiva de posicionar el campo, se plantearon alianzas estratégicas con los estamentos institucionales y políticos, que derivaron en la formulación de los planes de recreación en los períodos 1999-2002 y 2002-2004. Proceso que demandó una postura política en la medida en que se reconocía como condición necesaria para el desarrollo institucional del sector en Colombia, su posicionamiento como política pública social.

El sector y la población que participó en el primer ejercicio de planeación, aún apropiaba de manera tímida conceptos como la inclusión, la equidad y la democracia, frente a problemas como la pobreza y la marginalización, que estaban en plena discusión en América Latina (Sottoli, 2002). Estos conceptos igualmente surgieron como elementos emergentes en las reflexiones realizadas en todo el país (Informe de Sistematización, mesas de trabajo -Plan Nacional de recreación 1999-2002).

En este juego de construcción y de poder, algo aparentemente tan instrumental como las áreas de efectividad (Investigación, formación, vivencias y gestión) planteadas en los planes de recreación antes enunciados, permitieron a los agentes asumir una posición en el campo, reconocerse mutuamente como parte de un proyecto político y social, incluso manteniendo diversidad de intereses y quizá una sola ilusión.

Se ha evidenciado a través de la trayectoria de la Fundación, el significado de pertenecer a un conglomerado de relaciones, fragmentadas con intereses muy diversos (económicos o de poder) que ha conducido al establecimiento de alianzas fructíferas para el sector, y por otra parte, a confrontar las diferentes posiciones que se configuran como tendencias en el campo.

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LLa sumisión dóxica derivada de modelos de desarrollo y paradigmas que sitúan a la recreación en un lugar accesorio y de consumo, dejan a ésta a merced de la dinámica del mercado, y por lo tanto en manos de quienes tienen intereses económicos sembrados en la industria del entretenimiento y el deporte. Por otra parte, las dinámicas reflejan las prácticas clientelistas y modos de “hacer política” que impiden a otros agentes sumarse a este campo de manera protagónica.

La naturaleza de la Fundación como organización sin ánimo de lucro le pone límites relativos a sus alcances, ya sea impuestos por decisión propia al resistir modelos universalistas, o por el hecho de estar inserta en una realidad donde entran en juego las lógicas del mercado, que le han planteado a las ONGs un escenario de competencia impuesto por el modelo económico vigente. Por otra parte, el imaginario del Estado y de algunos sectores de la sociedad acerca de las ONG, en los últimos periodos de gobierno, ha estigmatizado estas  organizaciones.

En este contexto de incertidumbre y permanente movimiento, existe un imperativo consensual en el cual se parte del reconocimiento de que las decisiones políticas son influidas por los actores políticos, por los grupos de poder de una sociedad, y por las organizaciones sociales, que cambian la correlación de fuerzas y posicionamientos a través del tiempo (Roth, 2008).

El asumir el posicionamiento, legitimación, y reconocimiento de la recreación como un proyecto político, y su existencia con identidad y autonomía, ha provocado movimientos académicos, profesionales, y políticos dentro y fuera del país; orientados por enfoques epistémicos, conceptuales y metodológicos diversos, y traducidos en redes, grupos o “amigos” en función del objetivo común, determinan su posición en el campo, en relación al acceso a los productos, la distribución del capital global, y los sistemas y esquemas de clasificación que orientan sus habitus.

Por ello, es imposible el análisis sin remitirse a las relaciones e influencias de los  campos del poder y la política, en los cuales el Estado tiene una posición de incidencia fundamental, al estar en condición de regular el funcionamiento de los diferentes campos a través de intervenciones financieras, ayudas públicas o la inversión”  (Bourdieu, 1985:50).

La dominación ejercida por los poseedores del capital económico, cultural y político,  sobre el área de la recreación, no es directa, es producto de coacciones cruzadas (de diversos campos, ideologías e intereses), asumiendo de este modo el control de la estructura. Esto plantea un terreno de complejidad e incertidumbre, por el desinterés hacia el campo y por su falta de identidad con él, o a veces por la ausencia total de transparencia en la toma de posiciones, o por el contrario, por posiciones dogmáticas que excluyen la posibilidad de diálogo, y lo que es más grave:  por la instrumentalización de mecanismos de comunicación y participación social, que se constituyen en el parapeto para tener sólo conversaciones simuladas, con marcos lógicos que no se encuentran, que entran en tensión o que pretenden ser prescriptivos del campo.

Factores como los cambios económicos, la diversidad, el conflicto, el desplazamiento, la movilización del tipo de relaciones de la sociedad con el Estado, los cambios en la pirámide poblacional, la globalización y el desarrollo de la tecnología y las comunicaciones, afectan directamente el campo y sus prácticas. Es así como la realidad tiene una mayor fuerza y movimiento que el que pueden tener la política y el poder, que conciben el ocio y la recreación de manera ahistórica y descontextualizada.

Un campo contextualizado proporciona un marco más adecuado para el estudio y práctica del ocio desde un modelo de justicia social, entendido no en términos de los bienes que se poseen, el individualismo o el consumo, sino como un paradigma distributivo de la riqueza, el poder y el estatus, la expansión de habilidades, la participación, la posibilidad de diálogo con otros, y los lugares donde la expresión es posible (Allison, 2011).

Es en este movimiento de fuerzas que la Fundación plantea sus desacuerdos con una política que no responde a las necesidades y que está en conflicto con los ideales de las organizaciones sociales. Lo anterior se evidencia en el “Plan decenal del Deporte, la recreación, la educación física y la actividad física para el desarrollo humano, la convivencia y la paz 2009-2010” que desde su enfoque conceptual no plantea una clara posición del campo de la recreación frente a la realidad del país, a pesar del reconocimiento de la subalternidad de las políticas públicas sectoriales en Colombia (COLDEPORTES, 2009).

Influencias en la construcción del enfoque desde el campo académico

Realizar un autoanálisis de las dinámicas y construcción del enfoque de Funlibre desde la teoría del campo, y particularmente desde lo académico, se relaciona con los agentes, con las influencias paradigmáticas y con los procesos de construcción de conocimiento de la Fundación.

Otro elemento de influencia, es el que imponen las prácticas del Estado a través de los instrumentos que despliegan unas categorías de percepción y entendimiento que crean, o buscan crear,  unas condiciones para la organización inmediata de los habitus del campo: deportivización de la recreación, fragmentación de los tiempos en función del movimiento de los mercados, etc., y que influyen sobre la posición de los agentes a través de una sumisión a marcos de análisis de las percepciones y que son traducidos en reglas normativas oficialmente profesadas, y en la decisión sobre los temas de investigación que se seleccionan.

Estos marcos de referencia se concretan en los procesos de construcción de conocimiento y en las categorías conceptuales que utilizan los investigadores, debilitando las condiciones de independencia y autonomía científica y académica. (Bourdieu, 2003: 7)

Desde un seguimiento e interpretación de la experiencia relacionada con la construcción del enfoque, Funlibre no ha estado exenta de las influencias de los paradigmas reconocidos, ni de la influencia de las producciones intelectuales de asociaciones de orden internacional, y por ende, de sus investigadores, que han formaron parte del proceso de construcción del marco analítico de la Fundación.

Un aspecto que marca una diferencia con procesos de otras organizaciones es que quienes iniciaron el enfoque no provenían de la educación física, estaban formados en otros campos y/o en el campo específico de la recreación.

En 1988 la Fundación nace con un escrito institucional elaborado por dos de sus fundadores. Este documento “Fundamentos de la Recreación” (Enciso y Rico, 1988) plantea la recreación como una práctica de resistencia, elemento fundamental para el desarrollo integral del ser humano.

En “Teoría de la Recreación” (Funlibre, 1993), se mantienen los referentes conceptuales de 1998 y se trabajan categorías como recreación dirigida, la cual se define como un modo de recreación organizado y orientado por un recreador con el propósito de generar alternativas para la vivencia. Un elemento caracterizador de este enfoque está dado por el lugar que se le asigna al sujeto en la vivencia; por otra parte, se le atribuye al sujeto la responsabilidad sobre su proceso recreativo, la construcción de su identidad y la apropiación del mundo en su relación con los otros y consigo mismo (Funlibre, 1998).

En estos textos, se observa que una posición sobre el desarrollo humano inscrito en los planteamientos del enfoque de “Desarrollo a Escala Humana” donde se asume, aunque aún tímidamente, la taxonomía de necesidades propuesta por Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn (1986).

También se introducen los planteamientos para la elaboración de un marco de análisis institucional conducido a la formulación de políticas, y la planeación de los sistemas de oferta de recreación desde una “perspectiva de sistemas”, en la cual:

… el marco operativo sobre el que se desenvolverá la recreación institucional será el que surge de la situación creada cuando un grupo de personas, conscientes tanto de sus conocimientos, capacidades y recursos en recreación, como de las necesidades recreativas de otros seres humanos, optan por estructurar institucionalmente una respuesta programática de oferta de alternativas recreacionales con mira a que los individuos puedan acceder a vivencias que les permitan satisfacer tales necesidades, lo cual equivale a decir que dicho marco será entonces el de un sistema de recreación institucional (Funlibre, 1993: .45).

Las estrategias propuestas de sectorización y zonificación suponen la importancia de llegar a los diversos grupos poblacionales en los territorios (urbano y rural), mediante alternativas de recreación ambiental, comunitaria, pedagógica, cultural, deportiva, laboral, terapéutica, y turística.

En 1997, con la publicación del texto “Educación para el tiempo libre”, la Fundación asume el enfoque de la recreación considerada como un “instrumento de desarrollo integral de la persona y de la sociedad, basada en que:

La recreación se realiza por y para el hombre; y por lo tanto, éste en su proceso de desarrollo, crea y se recrea a través de actividades que le posibilitan satisfacer las necesidades en distintas dimensiones, y desarrollar sus potencialidades y aptitudes en comunión con otros hombres (1997: 35).

Se plantea entonces un proceso metodológico de participación comunitaria a través de actividades recreativas, que involucra diversas etapas: -Descubrimiento (Información, sensibilización, motivación) -Organización participante movilizadora (Organización de grupos y proyección a la comunidad) -Cogestión (acción transformadora) y -La acción multiplicadora.

Este enfoque parte del reconocimiento de las posibilidades de la recreación para crear condiciones que fortalezcan la cultura ciudadana, lo que involucra tres componentes: el comportamiento ciudadano, la imagen de ciudad y el arte y las expresiones culturales populares, que incluyen procesos de formación en la acción y por ende en lo político, lo técnico, lo humano, y en el liderazgo.

En este período 1988-1997, se elaboran textos y desarrollan procesos de formación con énfasis en las técnicas de Recreación, pedagogía dirigida a personas con discapacidad, educación artística para el desarrollo de la creatividad, por mencionar algunas.

A partir de 1998, la Fundación lleva a cabo un proceso de redireccionamiento estratégico realizado por un equipo interdisciplinario con amplia experiencia en el campo, y profesionales de disciplinas diversas que incursionan por primera vez en el tema. Este nuevo escenario introdujo perspectivas epistemológicas, conceptuales y metodológicas donde se incluyen categorías más amplias, derivadas por dos eventos fundamentales: el nuevo planteamiento estratégico, y la voluntad Política de Coldeportes para la formulación del Plan Nacional de Recreación.

Por otra parte, en Colombia el V Congreso Nacional de Recreación, como encuentro de partida para la formulación del Plan Nacional de Recreación 1999-2002, abrió a la Fundación una oportunidad de empoderamiento y conocimiento sobre el tema de la recreación en el país, y fue fundamental para hacer una revisión crítica de los enfoques de ocio, recreación y tiempo libre, en la medida en que las narraciones de los diversos agentes dieron cuenta de las diversas representaciones sociales (categoría inicial de análisis) e imaginarios con los que nos enfrentábamos.

La pobreza, el conflicto armado, los procesos de reinserción, los cambios de orientación en las políticas públicas sociales, el afianzamiento del modelo neoliberal, los impactos de la globalización, y el consumo sonámbulo de los bienes y servicios de la industria del entretenimiento, por mencionar solo algunos hechos, nos llevaron a asumir de manera explícita la recreación como un proyecto político, en el sentido de la responsabilidad ética y social que le corresponde en los procesos de transformación y desarrollo del país.

Como anotan Molina, et. al. (2007:28) el ocio como mediador de procesos de transformación social, encuentra en el caso colombiano un escenario de  confrontación donde poner a prueba su poder movilizador de inmensas y múltiples posibilidades. La situación de conflicto que vive el país desde hace más de cinco décadas, ha generado condiciones de ruptura del tejido social y la convivencia, de la participación y la organización, que han encontrado en las diferentes expresiones del ocio, espacios para la configuración y reconfiguración de experiencias que intentan aportar a la solución de dichos problemas.

Un conjunto de organizaciones, investigadores, y otros autores no registrados en este artículo, sumados a las experiencias de la Fundación, crearon un rico referente para el estudio del campo, con teorías y posiciones en conflicto que nos ayudaron a afianzar una posición crítica que reiteró la necesidad de “salirse” del campo a otras disciplinas como las ciencias políticas, la sociología, la filosofía, la psicología y la administración, para avanzar en construcciones interdisciplinarias del ocio y la recreación, que nos llevaron también a asumir una posición “más latinoamericana” al respecto.

Como anota Turini (2002), ha sido necesario buscar las relaciones y teorías sobre un campo que no ha sido valorado en el ámbito académico por no ser considerado relevante para la comprensión de las sociedades y las relaciones humanas, o contrario a lo ocurrido como una dimensión del trabajo y sus ramificaciones. Según este autor, escoger autores emblemáticos de las ciencias sociales que desarrollan posiciones críticas, evidenciando desigualdades sociales, manipulaciones del poder, como exploraciones de momentos históricos con manifestaciones distintas de control y disciplina, pueden aportar a la construcción de relaciones con la esfera del “lazer”. Entre los autores a los que se ha recurrido están Klisberg, Amartya Sen, Giddens, Carballeda, Arfuch, García Canclini, Morin, Bauman, Zemelman, Victoria Camps, Michel Maffesoli, Pierre Bourdieu, Hannah Arendt, Csikszentmihaly, Antonio Elizalde, por mencionar algunos. 

Este juego de construir y actualizar un enfoque que conduzca a la búsqueda permanente de los propósitos del ocio y la recreación en la vida de los seres humanos y la sociedad en su conjunto, le ha planteado a la Fundación la pregunta de cómo abordar la marginalización, la inequidad, la exclusión y cómo enfrentar los efectos de aproximaciones al desarrollo como el que orienta la política del país, que perpetúa tales condiciones y profundiza una mirada comercial y alienante de las prácticas de ocio y recreación.

En este movimiento continuo de los procesos de construcción de la Fundación, los principios que han orientado sus acciones han sido básicamente tres: Primero, un enfoque de calidad de vida, el cual supone que la recreación contribuye al desarrollo humano y al bienestar de la comunidad mediante el mejoramiento de la salud física y mental, el enriquecimiento de la vida cultural de los seres humanos, la reducción de usos violentos o antisociales del ocio y la recreación, y la cohesión de las comunidades, por mencionar algunos aspectos. Se parte de la premisa de que la recreación contribuye a la satisfacción y realización de necesidades humanas en una sociedad donde la naturaleza del trabajo y las condiciones sociales han cambiado. En esta línea, una de las dificultades conceptuales y metodológicas a las que nos enfrentamos en la construcción de estrategias y abordajes desde la recreación, es el desarrollo del concepto de calidad de vida, su polisemia y dependencia en función de las valoraciones y percepciones de los sujetos, los contextos y los modelos de desarrollo imperantes.

Segundo, la referencia a la calidad de vida vinculada al enfoque, se articuló con la aproximación de “Planeación basada en beneficios”, influencia norteamericana, que permitió recoger argumentos en relación con los efectos e impactos del ocio y la recreación sobre el desarrollo. Este planteamiento se basa en una programación intencionalmente orientada a lograr resultados específicos (salud física y mental, desarrollo comunitario, económico, ambiental, individual, etc.) que demandan la aplicación de técnicas para medir y probar los resultados esperados. Una de las dificultades que enfrentamos con esta aproximación son los criterios de medición que se asuman, los cuales requieren desarrollos, tanto desde una perspectiva cualitativa, como desde las categorías de beneficios que se emplean, dado que en contextos locales desde lo público, la perspectiva de derechos, las condiciones y escenarios reales en los cuales se dan los servicios y programas de recreación,  han requerido un replanteamiento del enfoque.

En este sentido, los paradigmas críticos emergen como una vía útil para comprender el potencial del ocio, que busca empoderar a las personas para realizar cambios en sus vidas a partir de la comprensión y reconocimiento de las estructuras que los potencian o limitan. Esta perspectiva es utilizada, por ejemplo, en los estudios que abordan el análisis de la libertad en el ocio, y sí ésta es posible independientemente del contexto en el que los seres humanos se encuentran. Por ello, más allá de la orientación, en la base siempre está la pregunta sobre los valores que subyacen a las prácticas y las orientaciones dadas al enfoque.

Tercero, en este proceso otras líneas de acción han estado presentes, como son la gestión interinstitucional e intersectorial y la facilitación de procesos de organización entre agentes de diversa naturaleza jurídica y enfoque; que igualmente han orientado las instituciones con las cuales Funlibre desarrolla proyectos y que trascienden al sector de la recreación en el país. Este principio motivó la creación de la Red Nacional de Recreación y la Red Latinoamericana de Recreación. Igualmente, desde su quehacer, la Fundación ha desarrollado proyectos con secretarías de salud, educación, justicia, alcaldías, corporaciones, organizaciones sociales y con entidades del medio ambiente, entre otras, que reflejan las posibilidades de impacto y articulación intersectorial del campo de la recreación (FUNLIBRE, sistematización de la experiencia 1988-2010).

Otro aspecto que ha caracterizado el enfoque, es el pleno convencimiento de la capacidad de la experiencia para generar procesos de empoderamiento basados fundamentalmente en la participación como un componente estructural (la participación social como categoría transversal y particularmente la participación juvenil e infantil) y en consecuencia, de la formación y ejercicio de la ciudadanía.

Este proceso abrió la puerta a investigaciones y programas donde la participación social es el eje de la metodología; por otra parte derivó en el estudio y una mayor comprensión de las organizaciones sociales desde una perspectiva sociológica, y la psicología como disciplina orientadora de una mayor comprensión de los seres humanos. Es así como entraron en el juego, con mayores niveles de profundización, las ciencias políticas, no únicamente para el estudio de los enfoques de política pública, sino para estudiar los procesos de formación política desde la infancia, donde surge una categoría de trabajo, que es la de ciudadanía y principalmente la formación de sujeto político, rodeado por la pregunta de cómo en un contexto de desafección política como el colombiano, es posible el ejercicio de la ciudadanía y el derecho a la participación, en particular desde la infancia hasta la adultez mayor y en los procesos comunitarios.

Entre las rupturas obligadas para trascender en el campo de la recreación como organización y sujetos, está la de lograr construir estrategias de producción de conocimiento y estrategias adaptativas y flexibles, que obligaran a superar un modo de pensar lineal, y que nos ayudaran a enfrentarnos  a la complejidad y la incertidumbre, bajo un presupuesto: la recreación está presente en la vida cotidiana de los sujetos.

La permanente confrontación y puesta en diálogo de la recreación con la realidad, mostraba por una parte, a) Su subordinación frente a otros derechos considerados prioritarios, violentando los principios mínimos de dicha perspectiva (Indivisibilidad, interdependencia, interrelación, participación e inclusión, universalidad e inalienabilidad) b) El lugar que ocupa la recreación tanto en quienes deciden, como en los grupos sociales, que por las condiciones de pobreza y exclusión, no lo consideran relevante -lo que no quiere decir que no se recreen de manera autónoma.  c) Como se anotó, el desfase entre la teoría y la práctica del campo, más que por una ausencia de ésta, como por la débil reflexión, recuperación y conceptualización de las experiencias.

Entonces a ¿qué apuntarle sin caer paradigmáticamente en una recreación finalista que solo entiende su valor en relación con el trabajo o las doxas vigentes sobre el bienestar, sustentado en un restringido espectro de necesidades básicas y carencias, y no en una perspectiva de desarrollo?.

Varias premisas han orientado la construcción de este escenario, que implica situarse en un modelo de sociedad, en un concepto de ser humano y en un lugar en el mundo que demanda una mirada crítica a enfoques de desarrollo humano; por otra parte, elaborar desde la Fundación un marco de análisis para el campo y tomar posición frente a él; y por último, construir criterios metodológicos y pedagógicos flexibles para orientar las prácticas.
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En este sentido, la propuesta que se construye en términos de las categorías de incidencia del enfoque deben, primero, influenciar desde lo pedagógico, entendido como el desarrollo de capacidades para intervenir sobre la realidad para la resolución de conflictos, la organización y la participación, acompañadas de un proceso de formación como sujetos políticos; segundo, gestionar el posicionamiento de la recreación como política pública social, que se concrete en planes y proyectos que sirvan de “pretexto” para construir lenguajes, escenarios y prácticas; tercero, crear y poner en marcha procesos de construcción y gestión de conocimiento con base comunitaria, es decir, que partan del reconocimiento de saberes y capacidades locales que medien procesos de empoderamiento; cuarto, crear condiciones institucionales, organizativas y comunitarias para ampliar las oportunidades de acceso a la recreación de los sujetos y comunidades, con especial énfasis en la identificación y abordaje de las barreras derivadas de la inequidad y la injusticia, que impiden el ejercicio cotidiano del derecho a la recreación.

Frente a la incertidumbre que presenta la sociedad actual y los desafíos a los que nos enfrentamos, en el cual la naturaleza y los usos del ocio y la recreación son igualmente  complejos, las viejas convicciones acerca de la capacidad de la ciencia, la tecnología y aun la política, para resolver los problemas relacionados con el ocio y producir una sociedad del ocio, han dado paso a nuevas inquietudes acerca de los riesgos involucrados en algunas prácticas que son percibidas como desviantes, tales como el uso recreativos de las drogas, el bajar programas de música o videos ilegalmente, la confianza tradicional con los que tienen empleo remunerado y quienes están a su cargo, y los dueños del capital, hicieron valer su derecho al esparcimiento y ya contiene nuevas inquietudes (Rojeck, 2005).

El enfoque metodológico

El éxito en el proceso metodológico se deriva en gran medida del líder o líderes para potenciar las capacidades de las personas participantes, del trabajo en equipo y la apertura permanente a nuevas miradas, a la crítica constructiva, la reflexión y el análisis, en un movimiento de sinergia entre los procesos de investigación, formación, gestión y diseño, para aumentar la capacidad de respuesta del equipo y de los recursos disponibles.

Con metodología aquí me refiero al conjunto de prácticas y procedimientos que se deciden con base en un enfoque multidisciplinar, y que se guía por unos principios coherentes con tales enfoques, que permiten el uso creativo de diversas técnicas derivadas de la educación y las ciencias sociales, que no solo deben responder a un problema particular, sino a un modo de concebir los procesos de creación, de construcción de conocimiento y recreativos que se dan en los espacios sociales, creados a partir de la implementación de un programa o proyecto.

Desde esta perspectiva, la decisión sobre las técnicas está respaldada por criterios subyacentes que parten tanto de una concepción de hombre y sociedad, como de recreación, guiados por una utopía. En lo concreto, lo metodológico se concibe como una estrategia, una ruta posible para crear las condiciones que permitan ampliar las oportunidades de ocio y recreación para las personas, mediante procesos de desarrollo personal y social; para producir conocimiento, fortalecer el propio campo y coadyuvar a procesos de cambio social.

Se parte de asumir que la recreación no se agota, aunque se alimenta, de explicaciones psicológicas, como las que plantean Neulinger o Csikszentmihaly; sin embargo, en la medida que son prácticas que se dan en un mundo real -con tensiones, conflictos, desigualdades y violencias- no soportan una concepción purista del ocio y la recreación. En esa medida, referentes sociológicos y culturales amplían y ayudan a la construcción de marcos analíticos y metodológicos que superan la mirada simplista, en la medida en que parten de la comprensión del fenómeno del ocio y la recreación en un contexto social y en territorios específicos, y de una postura política frente al papel que juega en los procesos de transformación social y en el ejercicio de la ciudadanía y la libertad.

En este contexto adquieren relevancia los métodos que rescatan la información de los contextos más locales. Métodos, por ejemplo, centrados en recuperar el saber profesional, el agregado o acumulado institucional y las historias barriales, y también otros, ligados a la acción social, como aquellos que se proponen producir un tipo de saber útil para la transformación de las precarias condiciones sociales en las que vive la mayoría de la población.

Las manifestaciones de recreación como prácticas sociales, se dan en condiciones objetivas de la vida en comunidad, que establecen reglas del juego, adquieren diferentes expresiones, y se constituyen en una realidad social. Estas se entrelazan y se conectan con otras prácticas -parentales y económicas- convirtiéndose en áreas de actividades y lugares reconocidos en el espacio social. En este sentido, la recreación como campo polémico y dialéctico, mantiene una tensión constante con categorías como clase, industria del entretenimiento, política, hegemonía, epistemología e identidad, por mencionar algunas de las fuerzas en conflicto.

La recreación en sí misma puede colonizar saberes e ideologías, por ejemplo, cuando se trata de rescatar tradiciones populares que perpetúan estereotipos y patrones de comportamiento no pertinentes a la época, o discriminativos. La recreación como resistencia se concibe como una práctica sociopolítica en la medida en que establece  formas de cooperación y condiciones para el cambio social. Por el contrario, cuando las prácticas de recreación son colonizadas a través del consumo, se constituyen en prácticas enajenantes, ocultando el valor de su presencia en la vida social y su relación con las condiciones materiales de la existencia (Castro, et. al, 1996).

Las prácticas de recreación de las personas, en la mayoría de los casos, no se dan de manera espontánea y libre. Sus acciones están enmarcadas y orientadas por hechos preexistentes en la vida común, como las instituciones y sus normas, el lenguaje o la distribución de los bienes.

Pero tampoco son un simple reflejo de las normas y estructuras de la sociedad; existe un grado de autonomía para definirse a sí mismas, lo que quieren y cómo quieren obtenerlo; es lo que puede denominarse como subjetividad personal
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Ni las instituciones objetivas de la sociedad ni la subjetividad, por sí solas, “organizan” los estilos de vida de ocio de las personas; esta se da en la interacción con otros y con normas orientadoras de su vida cotidiana. Por otra parte, es necesario considerar la necesidad vital de las personas de poseer un grado de autonomía y de identidad propia, para darle un sentido a su actuar. La subjetividad, es una dimensión sustancial de los procesos recreativos (Güel y Palestini, 2009).

Entendiendo las prácticas de recreación como prácticas sociales, los criterios metodológicos que subyacen a la decisión sobre estas, se basan en aspectos como el reconocimiento de la multidimensionalidad y complejidad del individuo y los contextos. Como plantea Morín (1999:15), el ser humano es a la vez biológico, psíquico, social, afectivo y racional.

Desde esta perspectiva, las técnicas, los lenguajes y los instrumentos, deben dar cuenta en las interacciones y elementos materiales y no materiales del espacio lúdico; entendiendo  la capacidad lúdica como una dimensión del desarrollo social e individual. Por lo tanto, la tarea, entre otras, es crear las condiciones para que sean posibles los espacios y tramas sociales que generen valores y construcción de sujetos políticos, y que brinden oportunidad para una comunicación dialógica, mediada por el juego, la lúdica, el arte y el cuerpo, donde interactúan dimensiones del desarrollo (cognitiva, comunicativa, social, erótica, afectiva, axiológica, etc.), donde se crea un espacio para la imaginación, la exploración, la creatividad, y la posibilidad de “ser”.

En el proceso recreativo, el ser humano despliega sus capacidades y potencialidades, y por ello, la resistencia a un consumo que congela, que paraliza al ser humano. Entre las intencionalidades que encierra este principio está la de recuperar la condición humana, su capacidad para la acción y para la resistencia crítica. Se pretende, como anota Arendt (2006: 330-331), superar la instrumentalización  del mundo por parte de los seres humanos, su confianza en lo útil y en la productividad. Toda motivación humana puede reducirse al principio de utilidad, que considera como material lo dado, y cree que la naturaleza es un inmenso tejido del que podemos cortar lo que deseamos pare recoserlo a nuestro gusto.

Se parte del principio de que la recreación contribuye a cambiar el “estado de las cosas” en la medida en que pueda instaurar y sostener procesos de desarrollo que en su praxis aporten a la sostenibilidad. En este sentido, y derivado de un seguimiento al enfoque de “desarrollo a escala” y particularmente a uno de sus autores, se acoge lo planteado por Elizalde (2003), para quien la noción de sustentabilidad introduce un concepto complementario a la noción de desarrollo, en la medida en que éste se relaciona con el despliegue de la potencialidad contenida internamente en un fenómeno, en un ambiente o ecosistema y que a su vez puede ser destructor o potenciador del medio que lo sustenta.
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Desde este contexto, la educación para la recreación tiene profundas implicaciones éticas y de compromiso con el tipo de sociedad que se construye y esto no se relaciona únicamente con las personas en condiciones de vulnerabilidad, sino con la sociedad como un todo; por lo tanto, involucra un análisis de la recreación más allá de su papel como medio de disfrute, que reconozca sus efectos e impactos como mediadora de procesos de transformación social.

Un campo particularmente favorable para esto es el de la educación popular, donde el manejo del tiempo libre ha sido una de sus funciones (Ruíz, 2000: 7). Desde esta mirada se pueden encontrar aportes relevantes para la construcción de una pedagogía que sustente los procesos de una educación para la recreación, y que se conciba como estrategia para la transformación y como opción ética, es decir, comprometida con los seres humanos, sin desconocer su realidad, sino por el contrario, abriendo espacios de empoderamiento y oportunidades para desarrollar capacidades humanas en un mundo diverso, donde la cultura se constituye en anclaje para la comprensión y pertinencia de los procesos (Mejía, 1999).

La diversidad cultural y la cultura, son elementos sustanciales en el diseño de procesos recreativos para lograr una mayor comprensión de los procesos psicológicos y sociales que se dan en la vivencia.  Aspectos relacionados con la diferencia por edad, etnia, género, etc., la puesta en escena de saberes, diálogos, valores  e ideologías en consenso o conflicto, confrontan y provocan el cambio hacia otras miradas; la recreación como lugar por excelencia para la afirmación o transformación de identidades, ha orientado a Funlibre en lo metodológico,  y en la mirada a la experiencia.

La construcción de un enfoque que no se base en la exclusión, sino en la equidad y la  igualdad, y en la posibilidad de construir democracias reales desde los microespacios donde la realidad es más comprehensiva para los sujetos, sería la tarea de lo que Henderson llama el “ocio justo”, es decir, una concepción desde la cual el ocio y la recreación contribuyen a la justicia social, y ayuda a hacer elecciones éticas y apropiadas.

El reto de abordar la recreación y el ocio como un modelo que contribuya a la construcción de una política pública con parámetros de inclusión y equidad,  es sin duda, una apuesta permanente que debe superar  tensiones e intereses políticos y económicos, en un mundo globalizado en el que se imponen las lógicas del capital,  dejando de lado el desarrollo social humano.

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